Dame tu voto. Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

jueves, 20 de septiembre de 2012

El psicólogo deportivo: Pedro Martínez, del Rayo Majadahonda

¿Puede llegar a sentir un jugador de tercera estrés, a pesar del escaso seguimiento mediático que tienen estas categorías? ¿Hasta qué punto influye el estado de ánimo en el rendimiento de un jugador?, ¿Cómo se trabaja la autoestima del futbolista?
 
Aparte de la parcelas  física,  técnica, y táctica, hay otra área, la psicológica, que es fundamental para que un jugador desarrolle al máximo sus capacidades.
 
Pedro Martínez, psicólogo del Rayo Majadahonda, nos explica las funciones de esta  figura dentro del fútbol.
El responsable de esta materia  en el club majariego, junto a su compañera Marta Soler,  tratan de resolver cualquier incidencia en este sentido que puedan tener no solamente los jugadores del primer equipo, si no, también, los chavales de la Escuela.
 
 
 
¿Cómo terminas trabajando de psicólogo en un club como el Rayo Majadahonda?
 
Pues termino trabajando porque, cuando acabo la carrera de Psicología, contacto con el que hoy en día es el entrenador del primer equipo del Rayo Majadahonda, Antonio Iriondo. Y Antonio  Iriondo, ya en aquella época, hace 20 años, me cuenta la idea de ayudarle en el CD Móstoles. Y a partir de ahí comenzamos una relación, que nos llevó a coincidir posteriormente a los dos en el Rayo Majadahonda, ya con el proyecto que lleva hasta lo que hoy es la Escuela de Fútbol del Rayo Majadahonda y todo lo que son las categorías inferiores.
Por tanto, a mí me interesa mucho todo lo que es la Psicología aplicada al deporte. Tengo la fortuna de coincidir con una persona que también le interesa este mismo campo  que es Antonio Iriondo y a partir de ahí hemos trabajado en esta materia.
 
¿Se necesita alguna especialidad para ejercer esta labor de psicólogo deportivo?
 
Sí de hecho, el colegio Oficial de Psicólogos tiene una especialidad encaminada a la formación  del psicólogo interesado en el deporte. Aunque oficialmente no es necesario especializarse en este área, mi experiencia aconseja contar con una formación apropiada que se puede conseguir con una serie de máster creados a tal fin.

 
¿En qué consiste exactamente tu trabajo en el club?
 
Pues el trabajo en el Club Rayo Majadahonda es diverso porque  se puede trabajar en el club todo lo que la Psicología aplicada al deporte tiene. Existe una diferenciación en la Psicología del deporte que es deporte de base o iniciación, deporte de rendimiento y deporte de alto rendimiento. Por lo tanto, en cada una de esas áreas, el psicólogo puede intervenir. En el Club Rayo Majadahonda se dan cita muchas de estas áreas,  como es la base de iniciación que pueden ser los críos. Después estaría lo que es la Escuela, que no es deporte de rendimiento y que estaría englobado en deporte de iniciación. Y por último, nos encontraríamos con los equipos federados que ya es deporte de rendimiento, como nosotros lo denominamos. Alto rendimiento sería un Atlético de Madrid, un Rayo Vallecano, el Getafe o un Real Madrid…Por tanto, se aplica todo esto perfectamente en el club.
Tratamos todo lo que es la ayuda en lo referente al desarrollo psicosocial de la persona, desde que entra en el club hasta que sale. También trabajamos la asistencia psicológica en aquellos momentos  donde, por ejemplo, la presión competitiva pueda tener un peso a la hora de tener un buen rendimiento. Hacemos este trabajo y atendemos también a las lesiones deportivas.

 
 
 
¿Sabes si esta figura suele ser común en el futbol modesto?
 
No, en el fútbol modesto no es habitual,  aunque sí que hay muchísimos psicólogos que intentan colaborar con los clubes.  Realmente es que no suele haber presupuesto. No suele haber dinero para otro tipo de profesionales, como para haberlo para los psicólogos, que son vistos muchas veces en los clubes como personas que sólo y exclusivamente vamos a evaluar.
 
¿Por qué crees que es necesario que los psicólogos estén  ligados al mundo del deporte?
 
En toda preparación de un deportista se distinguen cuatro tipos de variables o de áreas a trabajar: área física, área técnica, la psicológica, que es fundamental, y luego todo lo que sería el complemento de lo que va a ser con el juego de equipo. Todo esto se tiene que trabajar. Y si las áreas física técnica y tácticas no son apoyadas por la psicológica, que ejerce un gran peso, va a afectar contundentemente en el resto de las preparaciones. Por tanto, es fundamental que no solamente exista el trabajo en la parte psicológica, sino, también, que el resto de profesionales que trabajan en las otras áreas, estén coordinados y tengan nociones de la psicología el deporte.
 
¿Qué cualidades debe de tener un buen psicólogo deportivo?
 
Lo primero no tiene que ser el protagonista de nada, tiene que incluirse en un grupo de trabajo y hacer que las personas con  las que trabaja, ya sean técnicos o deportistas, le vean como un complemento. Es necesario ser humilde, conocer muy bien el deporte en el que va a contribuir  y tiene que ser capaz de sentir lo que se siente en el fútbol. Y luego lo que necesita cualquier psicólogo: empatía, capacidad de comunicación y capacidad de observación.

 
 
¿Qué es más normal, que el jugador se muestre reacio a pedir ayuda o que confíen plenamente en vuestro trabajo?
 
Si al psicólogo se le ve única y exclusivamente como a una persona a la que acudir cuando se tiene un problema, va a ser reacio. Va tener esta actitud porque el psicólogo que está en el club es un miembro más del equipo técnico y no va a confiar nada de lo que le pase a este profesional. Lo que ocurre es que el deportista está pidiendo contar con estructura y presencia de estos profesionales. Si el psicólogo deportivo es capaz de integrarse en la dinámica del dia a dia, al final, sí que el deportista le va a ver como a alguien que le va a ayudar y no va a ir en contra de sus objetivos deportivos. Ha costado muchísimo en el deporte, pero cada día más los deportistas empiezan a ver que les ayudamos muchísimo.
 
¿Cuáles son los problemas desde el punto de vista psicológico más comunes que suelen tener los jugadores de fútbol de tercera división?
 
Lo más común es el estrés. Date cuenta que no todos son profesionales y por lo tanto, son personas que tienen trabajos, muchas veces problemas familiares y que no tienen esos  sueldos millonarios que  se cobra en otras divisiones. Por tanto, tienen un estrés añadido y como no se sepa canalizar, puede afectarle muchísimo. La consecuencia de que esto no se trabaje es que puede haber lesiones  y ahí también contribuye mucho el psicólogo  en la rehabilitación y recuperación.

También es fundamental la asistencia a los técnicos  en lo que van a ser las dinámicas grupales  con los diferentes jugadores  y los distintos momentos de la temporada porque no es solo preparar una temporada, es también preparar lo que va a ser  la competición.  Hay que tener en cuenta que se tiene que intervenir sobre momentos delicados  de esa temporada, en donde a lo mejor no se están consiguiendo los objetivos. Ahí la ayuda del psicólogo deportivo es fundamental.
 
¿Y cuál es el trabajo específico que realizáis con los más pequeños?
 
Pues con los más pequeños, y más con la filosofía que tiene el entrenador del primer equipo, lo que se trabaja es lo que va a ser el dominio de las variables del deporte, es decir, para que sean capaces de desenvolverse en un espacio en el que se tienen que mover que es con balón, jugando en equipo. Se les enseña muchísimo la psicomotricidad y se les empieza a dotar de las primeras nociones de lo que va a ser la emoción del miedo, intentando que se atrevan a hacer cosas.
 
 
Foto de la web del Rayo Majadahonda

 
¿Has tenido algún caso de algún niño con problemas por la presión que le meten los padres o por miedo a decepcionarles?
 
Sí y esto es más habitual de lo que parece. Uno de los problemas con los que nos encontramos cuando entramos en la escuela era decirles a los padres que, a pesar de que estuvieran en un club de futbol, nuestro principal objetivo era ese desarrollo psicosocial para el futuro, que aprendieran a ser personas y que supieran controlar todas las variables de ansiedad. Pero esto les costaba entenderlo a los padres porque muchos de ellos, lo que quieren es que sus hijos desde muy pequeñitos lleguen a ser figuras. No es fácil comunicaar eso  a los padres. Lo que nos encontramos son padres exigentes, padres que presionan, padres que van  en contra  del objetivo que te planteaba antes. En vez de enseñalarles a manejar la ansiedad lo que hacen es generarles mucha ansiedad.
 
 ¿Y algún caso de un jugador de tercera que se hubiera creado grandes expectativas, que tuviera un futuro prometedor y que no haya dado el salto?
 
Concretamente esto no. Lo que sí que nos hemos encontrado son jugadores cedidos por  equipos como el Atlético de Madrid, es decir, jugadores que te llegan a la tercera división que se les ha truncado realmente todo lo que es ese progreso y que les cuesta mucho aceptar el momento en el que están.  Esto sí que nos hemos encontrado. Nuestro trabajo ha sido intentar que asumieran el momento en el que estaban  y que no vivieran ese momento como un fracaso y sí como una oportunidad.
 
 
 
¿Hasta qué punto influye el estado de ánimo de un jugador en su rendimiento?
 
Si tuviera que darte un porcentaje de esas variables técnicas, tácticas y  psicológicas, al estado de ánimo le pondría un 60% respecto a las otras.  Es fundamental porque el estado de ánimo,  no solamente ocasiona que tú estés triste en un momento determinado y que tú tengas miedo, sino que también genera efectos en tu propio organismo en el cuerpo y al final  el jugador se puede sentir agarrotado. El cerebro es un centro integrador y tiene que ser controlado para que pueda dar el mensaje a los demás órganos  de una forma correcta.
 
 ¿Cómo se trabaja, qué se hace para aumentar la autoestima de un deportista?
 
Lo principal que se hace una evaluación  de su estilo, de su perfil para saber ante que perfil estamos. Nosotros hablamos de personalidad de tipo A, B y C.  La personalidad A tiende ante la exigencia, por lo tanto, se presiona muchísimo. Solamente vive para el deporte. La B es la que nosotros queremos y la C es un tipo de personalidad, que es propensa a la ansiedad. Nosotros lo que pretendemos es que cada sujeto se conozca a sí mismo y después, utilizamos otros parámetros como el nivel de Arousal, que es intentar que el jugador aprende a  detectar su momento óptimo de ejecución. Una vez que esto está más o menos definido a cada jugador, se les enseña qué estrategia ncesita cada jugador de un modo personal. Por ejemplo, a veces hay jugadores que necesitan relajarse antes de una actividad deportiva y en otros casos, se necesita activarse porque el nivel de Arousal no es el mismo para todos.

 
Foto de la web del Rayo Majadahonda
 
¿Puede ser que un jugador sea inseguro en su vida personal y luego en el campo confíe firmemente en sus posibilidades y viceversa?
 
Una persona segura va a ser segura siempre y va a tener una alta autoestima siempre. Va a ser positivo y va a ser capaz de detectar las situaciones de riesgo. Y el inseguro pues hay veces que nos encotramos con deportistas que tienen muchísimo talento y que luego, sin embargo, en su vida personal son inseguros. Es una lastima porque, si no es capaz  de controlar esas áreas, le puede perjudicar en su talento y que no llegue a explotar.
 
Desde un punto de vista profesional ¿puedes llegar a entender que alguien como Cristiano Ronaldo diga que esta triste?
 
Por su puesto que se puede llegar a entender, puesto que es algo normal. A pesar de ser quien es y de tener todas las facilidades vitales que tiene, por su puesto que se puede sentir triste. Yo lo entiendo, un psicólogo cuando un jugador manifesta esto con sus características, trata que lejos de recrearse  y de quejarse de su tristeza,  pues que actúe. Se le pediría que articulara estrategias para que su necesidad de ser muy victimista pueda conseguir requilibrar su estado de ánimo.

 
Foto de la web del Rayo Majadahonda
 

jueves, 13 de septiembre de 2012

El ojeador: José Luis Brotón, del Rayo Vallecano

Tienen un instinto innato para saber descubrir el talento. Son capaces de ver aquellos pequeños detalles de calidad que pasan inadvertido para el resto de los aficionados. Son, en definitiva, los descubridores de las estrellas del futuro. Nos referimos a los ojeadores, esos personajes anónimos del mundo del fútbol, que cada fin de semana se dedican a ver el fútbol de base, buscando nuevos diamantes que pulir. Hoy hablamos con José Luis Brotón, scouting del Rayo Vallecano, que en su día supo ver la calidad que atesoraban jugadores de la talla de Borja Valero, Negredo, Cobeño…


 
¿Cuánto tiempo llevas en el mundo del fútbol modesto y cómo llegas a ser ojeador?

Pues mira fue cuando mis 2 hijos empezaron a jugar al fútbol. Como llegué a jugar en la AD Rayo Vallecano, ahí surgió la idea del señor Olmedo, que ha fallecido recientemente, y comencé a colaborar con ellos. Aparte de ver a mis hijos jugar, veía a los rivales y ahí empezó el gusanillo por este mundo. De hecho Borja Valero fue el primer futbolista, el primer crío, al que pregunté que si  quería, que si apetecía pertenecer al Rayo Vallecano.

¿Cuáles son las funciones exactas de tu trabajo?

Entre semana realizar los informes de los jugadores que has visto en los partidos del fin de semana. Estos informes los tiene el club para que se haga el oportuno seguimiento del jugador, ver cómo va evolucionando y valorar si hay opciones o no de incorporarlo. Hay jugadores que se necesita verlos 3 ó 4 veces y otros enseguida te das cuenta de que pueden tener unas condiciones.

¿Qué se requiere para ejercer esta función?

Nada. Mucho sacrificio y mucho trabajo. Yo, por ejemplo, salgo de mi casa a las 8 de la mañana y llego entre las 20 ó 21 horas, depende de los partidos que me de tiempo a ver. Como sabes, el día tiene unas horas limitadas de fútbol y hay muchísimos partidos. Yo, concretamente, veo desde benjamines hasta segunda división B.

¿Cuántos partidos te puedes llegar a ver a lo largo de la semana?

Me veo unos 8 partidos de categorías inferiores y los encuentros de las convocatorias de las selecciones territoriales.


 
Ese sexto sentido para intuir que un jugador puede llegar a triunfar, ¿se nace con el, o es el resultado de la experiencia adquirida con el tiempo?

Al principio cuando empiezas a lo mejor no crees que tengas esas cualidades. Lo que pasa es que muchas veces llegas a un campo de fútbol y al observar el comportamiento de los chavales, ya te das cuenta que alguno de ellos tienen pequeñas cualidades.

Aparte de la calidad, ¿qué es lo más importante para triunfar y vivir del fútbol?

Triunfar es realmente complicado. Al hablar con distintos chavales y distintos jugadores  te das cuenta que cada uno tiene sus inquietudes. No es lo mismo hablar con un benjamín, que es todo ilusión, que con un juvenil que ya quiere ser profesional.

¿Qué significa para ti ser un buen profesional?

La palabra profesionalidad implica muchas cosas. Bajo mi punto de vista es mucha dedicación  y que te guste. En nuestro caso los ojeadores lo mismo estamos viendo un partido a dos grados bajo cero que a treinta y cinco. Vamos por los campos, y muchas veces comemos un bocadillo viendo el partido que toque. Es una profesión muy sufrida. Realmente se gana muy poco. Simplemente lo hacemos porque nos gusta el fútbol. Es muy duro estar todos los fines de semana por los campos. Eso sí, se compensa con la satisfacción que te da  el conocer a muchos futbolistas y a muchos padres. Me quedo con que haces muchos amigos dentro este mundo.




Y, ¿cómo explicas a un chaval que empieza, qué es ser un buen profesional que se quiere dedicar a esto?

Hay chavales que lo llevan dentro. Desde muy pequeños ellos saben más o menos  que tienen condiciones. Lo que tenemos que intentar nosotros es que ellos no piensen que van a vivir de esto. Lo que se trata es que una vez que hayan firmado por un determinado club vayan evolucionando para que el día de mañana algunos puedan llegar a ser profesionales.

El Rayo Vallecano es un buen espejo en el que mirarse…

En efecto. El Rayo es uno de los clubs que digamos más gente saca de la cantera. De hecho hay muy buenos jugadores en primera división que han salido de la cantera del Rayo Vallecano.

¿Qué se siente cuando un jugador por el que has apostado termina saliendo adelante?

Se siente mucha satisfacción y mucha alegría al ver que todo el trabajo que realizas tiene su recompensa al verles llegar arriba. Una de las cosas que más me alegra es que, nada más verte, vienen a saludarte y a hablar contigo. Les inculcas el saber estar en la vida e intentar que sean, además de buenos profesionales, buenas personas.


 
Tú eres un claro defensor de la cantera, ¿Qué opinas de esos fichajes de jugadores extranjeros que en muchos casos no han demostrado nada a nivel profesional?

Ése es un mal que existe desde que yo jugaba al fútbol. Evidentemente siempre se valora más a los de fuera, aunque muchas veces, técnicamente, tengan menos calidad que la gente que tenemos nosotros aquí. Antes venían 3 ó 4 extranjeros con muchísima categoría. Ahora es prácticamente al revés, los que llegan son  casi todos de fuera y tenemos muy pocos españoles.

Y eso que el fútbol español está de moda y domina…

Somos campeones del Mundo o de Europa en casi todas las categorías y, sin embargo, a estos chavales les cuesta mucho trabajo abrirse paso. Viene cualquier chaval con 18 años de fuera  y por ser argentino o brasileño, tienen más oportunidades, se les paga mejor…Y la inmensa mayoría de estos chavales no triunfan. ¿Quiénes triunfan? Pues chavales como Iniesta por medio de los torneos que se organizan.  Son críos que son futuras promesas y les cuidan. Sin embargo, tú te vas a Argentina a por un Kun Agüero y te vale un montón de millones de euros, cuando tenemos aquí a gente con 15 ó 16 años,  como, por ejemplo, ahora pasa con el caso ahora de Óliver...

 Es la ventaja que tenéis vosotros que conocéis la trayectoria de un chaval desde sus orígenes...

En efecto, tal y como  ha pasado con jugadores que ya están en la élite como, por ejemplo, con Iker Casillas, Soldado, Negredo… les conocemos desde que tienen 10 ó 12 años y les vemos crecer. El ejemplo que te ponía antes de Oliver, si viniera de fuera, costaría un montón de millones,  pero aquí, sin embargo, a nivel profesional- económico no valen tanto. No se les paga lo mismo, ni se les da las mismas oportunidades…



 
¿Qué consejo darías a los más jóvenes que empiezan en esto del futbol y saben que en muchos partidos hay ojeadores como tú observándoles cada domingo?

Pues que se tienen que sacrificar mucho. Si uno es un buen jugador, no hace falta representante, no hace falta muchas veces que le miren porque esa calidad es innata y se le ve. Lo que hay  que intentar es explotar, y enseñarle a los que, en teoría, en ciertas edades tienen unas condiciones. El objetivo es que, poco a poco, vayan haciendo un aprendizaje de cara a años siguientes. El reto es que, año a año, el crío vaya mejorando. Se dan casos de jugadores que a lo mejor no progresan mucho, pero luego son los que terminan llegando. Y sin embargo, los que se pensaba que tenían más condiciones, más de uno se han ido quedando. O sea que nadie sabe quién va a terminar llegando y quién no.

¿Llegan lo mejores o los que saben aprovechar su oportunidad?

Creo que es estar en el momento justo y en el sitio adecuado. Recuerdo, por ejemplo, de mi época a un jugador como Camacho que no tenía unas condiciones especialmente destacadas para triunfar, pero supo aprovechar el momento cuando le subieron. A pesar de que parecía que no iba a lograrlo, poco a poco, se hizo futbolista  profesional y  llegó a ser internacional. Y sin embargo, se dan otros casos de futbolistas que se lo toman muy en serio, que se sacrifican, que realizan un gran esfuerzo y no logran llegar a veces, por ejemplo, porque les tapa gente que los clubs consideren que tiene más posibilidades. 



¿Cuántos casos conoces de jugadores que teniendo actitudes para triunfar se han quedado por el camino por no saber cuidarse y estar centrado?

Pues casos concretos, conozco pocos. Sí los hay. Pero creo que hoy en día teniendo una buena base y un poco de sacrificio… pero lo importante es que no corran. Hay muchos chicos que hacen 2 partidos buenos y ya quieren jugar en primera división. Se piensan que es ir a jugar al fútbol y que van a llegar… Por eso lo primero que se les enseña es que es van a llegar muy pocos y lo que se trata es que vayan mejorando, que se diviertan  para ver el que más llega. Aquí en el Rayo Vallecano han llegado muchísimos canteranos al primer equipo. Te puedo dar un montón de ejemplos, desde la época en que jugaba yo hasta en estos momentos. Ahora mismo en el segunda B  tienes el caso de 4 juveniles con muy buenas condiciones. De hecho uno de ellos es el hermano de Manquillo, el lateral derecho del Atlético de Madrid que está con nosotros hace 4 ó 5 años y que es delantero y tiene unas buenas condiciones.

Y no podemos dejar de hablar de los que llegan a primera…

En primera división, últimamente, por ejemplo, ha debutado Leo Baptistao que es un chico que  vino de Brasil con 13 ó 14 años. Lleva como 5 años en el Rayo y vino a jugar muy jovencito y es uno de los casos que ha terminado debutando en primera.
El fin de semana siguiente  en Sevilla debutó Rubén Ramiro que lleva desde que es alevín en el Rayo Vallecano. También te puedo hablar de Jorge Sáez, Ismael, Negredo… De la época nuestra Ángel, Escribano, Nieto, Bustamante, Lastra… es que salían muchos.

El mejor ejemplo de la implicación del Rayo con su cantera…

Siempre ha habido una complicidad en el Rayo Vallecano con la cantera. Por nuestros medios no podemos traer gente de fuera y trabajamos con todo lo que es la periferia de Madrid y los sacamos de clubes humildes  para ir enseñándoles este oficio. Cualquier equipo del Rayo Vallecano es competitivo. A nosotros nos cuesta mucho sacrificio, ésa es la diferencia.


 
¿Qué opinas de que los representantes dirijan la carrera de los jugadores con cada vez menos edad?

Es un tema que no se muy bien cómo darte una orientación. Hay chavales que a lo mejor se quedan sin padres, el representante le lleva desde muy pequeño y si el niño no explota, le dejan colgados...

Lo que se sale de contexto es que hay veces que a lo mejor vas a hablar con los padres y te dice un crío en edad de infantil que no hable con sus padres, que hable con su representante. A esa edad, con 12 años, que te digan que hables con su representante...

¿Y qué ocurre? Se dan casos que en el momento que el chaval  no juega, a veces el representante va a hablar a los clubs y es un engorro.

¿Y de esos padres que no comprenden que esto es un deporte y que desde pequeños meten a sus hijos una presión extra?

Ese es el problema el entorno que pueda tener un jugador a ciertas edades. Los padres siempre piensan que su hijo es el que va a llegar y que tiene que jugar y no ven nada más. Aquí lo que se intenta que sean un equipo, que sean compañeros y el que haya respeto entre todos. Muchas veces los mismos padres les dan una palmadita cuando hacen un buen partido y a la semana siguiente hacen un mal partido y ya no les adulan. Cuando lo haces bien tienes a 10 padres alrededor, cuando lo haces mal sólo están sus propios padres. Una de las cosas que les decimos es que sean buenos estudiantes. Nosotros, por ejemplo, les pedimos notas. Porque pocos podrán vivir del fútbol.



 

¿Cuáles son los pasos a seguir cuando, por ejemplo, ves que un chaval tiene posibilidades?

Cada maestro tiene su librillo. Siempre intento verles, tanto fuera como en casa. Porque en casa los equipos  siempre aprietan más. Si, por ejemplo, estás viendo a un defensa, lo lógico es que lo veas fuera de casa porque en teoría van a tener mucho más trabajo. Igual pasa con los porteros. Siempre se les ve 3-4 veces… Habitualmente se intenta contactar con los clubs y se les comenta a los padres o a la persona que los lleve que nos interesa, y que si les gustaría incorporarse al club. Ellos son los que deciden. Pero esto no pasa en edad juvenil porque ahí tienen unos contratos, unas fichas que firman 3 años más 2 de retención, si el club está en liga nacional. Ahí tienes que trabajar de club a club.

Supongo que en la tercera como tal será difícil encontrar nuevos valores porque estará muy trillada…

En tercera división quien vive es el veterano. Hay chavales que suben de los equipos punteros del división de honor y les cuesta trabajo meterles en un equipo. Estos chavales se piensan cuando están en estos clubs que van a llegar  y en tercera división mucho de ellos no aguantan la presión, se ponen muy nerviosos…Les cuesta mucho. Nosotros tratamos de orientarles aconsejándoles que jueguen 30 partidos en primera preferente y de ahí los equipos de tercera los van viendo y los pueden ir incorporando. Además, otro tema es el tema de la normativa que les obliga a los equipos de tercera a tener a 6 jugadores sub 23. Muchos de estos juveniles les hacen firmar y luego no juegan.

¿De que descubrimiento te sientes más orgulloso de tu carrera?

De ninguno en particular y de todos. Me alegro por todos, no por uno en concreto. El último caso ha sido el de Borja García. Hemos tenido a Negredo, Cobeño, Iván y Antonio Amaya… son tantos los jugadores que han pasado por la cantera del Rayo Vallecano  con distintos entrenadores…
Porque cada año  tienen un entrenador diferente y hay que hacerles unos trabajos para que vayan mejorando y terminan pasando por manos de entrenadores muy cualificados. Date cuenta que Sandoval  también estuvo en tercera, logró el ascenso a segunda B, donde llevamos ya 3 años. En definitiva es un trabajo de equipo, de mucha constancia y de mucha gente. No solamente la figura de un ojeador. Los entrenadores también van a ver a los jugadores para potenciar a los equipos y entonces es un trabajo muy bonito, pero muy duro.

martes, 11 de septiembre de 2012

El debutante: Iñaki Aparicio, del Real Aranjuez

En la última entrevista hablábamos con Ángel Álvarez, el jugador más veterano de la tercera división, que debutó en el año 1992. Esta vez nos fijamos en un debutante: en Iñaki Aparicio, jugador del Real Aranjuez. Su caso es particular por 2 razones: una debuta con 28 años, edad algo tardía con lo que suele ser habitual y segundo es el hijo del presidente. Hablamos de sus retos, de las sensaciones que supone marcar el primer gol después del ascenso y de su experiencia al haber cumplido un sueño de jugar en el equipo de su pueblo en tercera división.
 
¿Qué siente uno cuando debuta en la tercera división?
 
Con 28 años que tengo el poder acabar jugando en tercera división es un paso importante en mi carrera. Me siento muy contento de poder jugar en una categoría así.
 
¿Cuál es tu trayectoria hasta ahora?
 
Siempre he estado en el equipo del pueblo, en el Áncora Aranjuez donde estuve 7 u 8 años y éste es mi quinto año en el Real Aranjuez.
 
¿Cuál es la mayor diferencia que has encontrado respecto a otras categorías en las que has jugado previamente?
 
Se nota que es una categoría superior con gente veterana con mucha experiencia. No es como la primera o segunda regional y se nota el cambio respecto a la preferente. Aquí encuentras a gente que ya sabe lo que es esto y viene de categorías superiores y para mí es una magnifica experiencia y una gran oportunidad poder aprender de estos jugadores.
 
 
 
 
Un debut que llega con 28 años, tarde en comparación con lo que suele ser habitual…
 
Tienes razón, tengo compañeros que han debutado con 19 ó 20 años. Yo no he podido debutar con esa edad, pero me siento muy feliz de haber podido debutar en tercera con el equipo de mi pueblo, independientemente de la edad con que lo haya logrado.
 
Además, con el condicionante de ser el hijo del presidente. ¿Cómo afecta este aspecto en tu relación con tus compañeros y la afición?
 
La verdad es que no comenté a ninguno de los compañeros esta situación y se enteraron por sí solos. Siempre va a haber gente que critica porque eres hijo del presidente, pero  semana a semana, doy lo máximo para demostrar que no es por eso por lo que yo juego al futbol.
 
Has cumplido un sueño, un reto personal…
 
Así es. Y además muy contento de que después de 6 años en preferente, fui el que metí el primer gol en tercera. También, marqué el primer gol cuando celebramos el 60 aniversario del club.
 
 
 
¿Qué se te pasa por la cabeza al marcar ese gol?
 
Pues muy feliz, y más con la importancia de tener que conseguir los 3 puntos porque, después del empate en casa y la derrota en Colmenar, si hubiéramos pinchado se nos podrían haber puesto  las cosas cuesta arriba y un equipo que sube de categoría lo puede notar.
 
¿Te han dado algún consejo ya algún veterano en el vestuario?
 
Tengo a Dani Hernando que es un jugador veterano que ha jugado  en  segunda B. Sí, consejos sí  me dan en los entrenamientos. Siempre tengo que aprender cosas de ellos y siempre intento escucharles. Yo, que soy un jugador que tengo mucha velocidad, me dicen que no corra tanto porque en diez minutos me desgasto, que piense las cosas, que corra lo justo y, gracias a ellos, me iré acoplando a la categoría.
 
¿Qué crees que puedes aportar al equipo?
Pues lucha, yo me voy a dejar el alma. Eso lo saben desde el primero al último. Y nada, que voy a dar todo por mis compañeros  y a aportar el mayor número de goles para poder mantener la catagoría este año.
 
 
 
¿Y te han gastado algún tipo de novatada?
 
No, a mí no me han hecho nada, tampoco a los compañeros que han llegado después. No tenemos esa costumbre  de hacer esas cosas.
 
No es por ser cenizo pero supongo que eres consciente de la dificultad que supone vivir de esto, ¿no?
 
Yo tengo mi trabajo fijo, gracias a Dios. Tengo un negocio propio familiar. El futbol es más diversión, te sacas un dinero extra, pero vamos el día de mañana cuando ya no pueda seguir jugando, podré centrarme en el trabajo. Ahora mismo, la ilusión por jugar al futbol, no me la va a quitar nadie.
 
Decías que tu principal virtud es la velocidad, pero, ¿Qué aspecto crees que tienes que mejorar?
 
A la hora de recibir el balón, aguantarlo de cara a la portería o jugar más en el centro del campo en la posición de media punta. El míster, poco a poco, me va acoplando a ello. Y eso es lo que tengo que aprender, tocarla de primera y que no todo es correr hacia adelante.
 
 
 
Con lo que me saco en el fútbol me da para…
 
Para divertirme, para los caprichos que pueda tener, simplemente.
 
¿Cuál es el mayor sacrificio o renuncia que tienes que hacer por ser futbolista?
 
Pues el salir alguna noche de fiesta. Sabes que cuando juegas al día siguiente tienes que estar descansado para dar el cien por cien.
 
¿Te ha probado ya algún rival veterano para hacerte perder los papeles o ponerte nervioso?
 
Sí alguno que otro. Dos jugadores del Pinto intentaron sacarme de quicio. Ves que eres jovencillo y tratan de buscarte las cosquillas para que el árbitro te amoneste. Ya llevo tres tarjetas, pero vamos, poco a poco, intentaré arreglarlo. Soy de sangre  caliente y a la mínima... pero me tengo que controlar. Gracias al míster lo estoy consiguiendo.
 
¿Quien es tu modelo a seguir?
 
Me gusta mucho Fernando Torres. Con los pies no es muy hábil, pero con la velocidad puede ser, salvando las distancias, un tipo de jugador similar a mis características.
 
 
 
 Antes de este año, ¿eras un seguidor asiduo de esta categoría?
 
Más o menos me pilla de nuevas. Seguía mi categoría, que era la preferente, pero la verdad poco de tercera.
 
Uno de los errores que se comenten en el fútbol es el querer ir demasiado deprisa...
 
Está claro que no puedes ser un bala perdida desde muy joven porque las cosas nunca te irán bien. Tienes que estar bien asesorado, rodeado de gente que te de buenos consejos, de gente que sepa más que tú porque si no, poco vas a durar.
 
La semana pasada entrevisté a Ángel Álvarez, con 40 años el jugador más veterano de la tercera.. Debutó en el 92… Vaya pasada, ¿no?
 
Ya me gustaría que con su edad me aguantaran las piernas. Con 28 estoy perfectamente, pero ojalá llegara con 40 años jugando al fútbol  y más en tercera división.
 
A nivel físico y en el aspecto de la ilusión, ¿no?
 
Si no tienes ilusión es imposible llegar jugando a esa edad. Si lo consigues es porque te gusta el día a día… Ojalá llegara.
 
¿Cuál es tu reto que te planteas a nivel personal?
 
Pues meter 10 ó 15 goles, mantener al equipo en tercera división  sin pasar apuros en las jornadas finales y que no haya malos rollos ni con la afición ni con los compañeros.